miércoles, 13 de noviembre de 2013

Los 7 lugares mas aterradores del mundo


Spirit box (Caja de espiritus)

En alguno de los programas que me gusta ver, sacaron un radio modificado para que escaneara las estaciones am/fm infinitamente. Ese aparato se llama Frank's box o caja de frank. También se le conoce como caja espiritual, o caja de fantasmas.

Se supone que los espiritus se ayudan con el ruido blanco del espectro radiofonico y de las voces de las estaciones para responder a las preguntas que se les hagan.

Sintiendo una gran curiosidad por este dispositivo, consegui un radio fm y me puse a hacer experimentos.

La primer sesion que tuve con la spirit box, resultó muy escueta. No logré obtener resultados coherentes.

Pero sin desanimarme, unas semanas más tarde realicé una segunda sesión de spirit box.

No puedo asegurar ni negar que se trate de espiritus hablando conmigo. Pero algunas respuestas son coherentes a mis preguntas.
A continuación el audio.


La grabación se realizó en mi casa a las 6 de la tarde. Según uno de mis investigadores paranormales favoritos, Steve Huff, no es necesario estar en un castillo de la era medieval ni en un cementerio a las 2 de la mañana para hablar con los fantasmas. Ellos están en todos lados y a todas horas. Así es como empecé a grabar estas sesiones en busca de psicofonías y voces del más allá.

martes, 5 de noviembre de 2013

lunes, 26 de agosto de 2013

CD de Psicofonías.

Hace muchos años compré una revista de temas paranormales en donde venía de regalo un CD con psicofonías, bastante interesantes.
Presté mi CD - no recuerdo a quien - y no lo volví a ver. Recientemente me encontré con esta compilación de psicofonías en youtube. Espero lo disfruten.




lunes, 5 de noviembre de 2012

La pequeña María (parte 1)

- Señora Pauli, ¿usted cree en los fantasmas? - preguntó el joven a la señora, quien venía a recoger el dinero de la renta del muchacho.
- ¿Fantasmas? - respondió la señora - Hay que tenerle más miedo a los vivos.
- Jaja, si ¿verdad? - dijo avergonzado el joven tratando de ocultar su nerviosismo.

Su nombre era Raúl. Llevaba unos meses viviendo en la casa de la Señora Paulí, se había mudado recientemente al pueblo para trabajar en una clinica particular. Raúl era médico.

La casa de la señora Paulí era grande, demasiado grande para él, pues no tenía familia. La casa era de tres pisos, seis habitaciones y en cada nivel un baño completo. La cocina era enorme y además el jardin delantero era un terreno muy amplio. De verdad una pérdida de espacio para que solo una persona habitara allí. Pero siendo conocido de la familia, y estando la casa sola, deteriorandose por el casi abandono en el que se encontraba, la señora Paulí decidió rentarla a un precio muy bajo a Raúl, así tendría un ingreso extra y además la casa dejaría de estar sola. Para la señora Paulí era un doble beneficio.

Raúl no dudó en aceptar el trato, pues de esa manera le alcanzaba a cubrir todos sus gastos y también podría ahorrar un poco. "para el futuro" decía él.

La enorme casa estaba amueblada, todos los muebles estilo Luis XVI estaban cubiertos por sabanas blancas cuando Raúl llegó. Con solo un par de maletas y toda la intención de que este nuevo trabajo funcionara. Los primeros días transcurrieron de manera normal. Raúl no descubrió todos los muebles de la casa. Solamente los necesarios como los sillones, las mesas ratoneras y el comedor.
Lo demás permanecía cubierto, comodas, trinchadores, y hasta un piano vertical, pues no le parecía que fuese a ocuparlos. Para él era mejor dejar todo cubierto y evitar que el polvo dañara tan elegante mobiliario.

Pasadas un par de semanas las cosas tomaron un giro diferente. Por las noches se escuchaba como si alguien recorriera los pasillos a pie descalzo. Raúl se lo atribuía a su imaginación.

Después ya no eran solo pisadas, también se escuchaban murmullos y golpes. Como cuando accidentalmente te golpeas contra un mueble al caminar en la oscuridad.

Todas estas cosas comenzaron a poner a Raúl nervioso, tanto que optó por dejar la luz del pasillo encendida. Él dormía en una de las habitaciones del primer piso y rara vez subía a los otros dos pisos.
El eco de los ruidos extraños e inexplicables que provenían de los pisos superiores, le acompañaba ya casi todas las noches.

Un día volvía de la clinica a eso de las siete de la tarde, cuando el sol ya se ha ido pero la oscuridad aún no reina por completo en el cielo. Raúl caminaba de regreso a casa cuando vio en la ventana de la casa vecina a una niña que lo miraba. Lo seguía en cada paso sin parpadear.

Raúl se incomodó un poco, a decir verdad, la niña se veía enferma, pálida y con ojeras instaladas bajo sus ojos. Pero su mirada era dulce. Entonces antes de entrar al jardin de la casa donde él vivía, le sonrió a la criatura y ella le devolvió la sonrisa. Sintió de inmediato una especie de compasión.
No era un tipo muy bueno con los niños, pero de vez en cuando le tocaba atender pequeños en el consultorio. Cuando los niños le sonreían se sentía bien consigo mismo, por el trabajo tan importante que desempeñaba como médico.
Cuando la niña de la casa vecina le sonrió, sintió compasión y ansiedad al mismo tiempo.

A los pocos días, Raúl salía de su casa cuando vio a la mujer que vivía en la casa vecina saliendo también de su vivienda.

- Buenos días - saludó el doctor.
- Hola, ¡que tal! - respondió el saludo la mujer. Se veía de unos 30 años.
- Soy su vecino desde hace unas semanas.
- Si, noté que la señora Paulí rentó su casa.
- Soy doctor en la clinica local, me llamo Raúl
- Mucho gusto. Mi nombre es Daniela - dijo mientras le estrechaba la mano.
- Cualquier cosa que se le ofrezca, no dude en acudir a mi.
- Es usted muy amable - respondió la mujer mientras comenzaba a caminar a modo de despedida.
- Noté que la niña estaba muy pálida. Quizá pueda ser anemia o falta de vitaminas.
- ¿Disculpe? - preguntó extrañada.
- No se ofenda, algunas madres piensan que es por culpa de una mala alimentación. Pero puede ser por muchas cosas. Sería bueno que la revisaran.
- No se de que está hablando. ¿De que niña habla?
- La niña que vive en su casa, la ví hace unos días en su ventana. Pensé que era su hija.
- No tengo hijos - respondió la mujer
- ¿Quizá es alguna sobrina?
- No - respondió tajante mientras se alejaba - No hay ninguna niña en mi casa.

Raúl se quedó estupefacto mientras observaba a su vecina alejarse rapidamente. Estaba seguro de haber visto a una pequeña en la ventana, estaba seguro de haberle sonreído y de haber recibido una sonrisa de regreso.

A partir de ese día los ruidos en la casa comenzaron a hacerse más evidentes. En las noches una voz susurrante llamaba a "maría" desde el último piso. El joven médico pronto comenzó a dejar más luces encendidas durante la noche, pues estaba seguro de que en la casa no estaba solo.

Una noche despertó con el sonido de las teclas del piano sonando al azar. No era una melodía definida, sino mas bien como si tocaran una tecla, luego otra y luego otras dos, sin seguir un patron o una armonía. Lo primero que pensó raúl fue que alguien se había metido en la casa, así que salió de su habitación y se dirigió al salón de musica, donde se encontraba el piano. Todas las sabanas de ese cuarto habían sido quitadas y se encontraban en el suelo. El piano estaba descubierto y el banco en posición para que alguien se sentara a tocarlo.

Raúl muerto de miedo llamó a la policía y cuando los oficiales llegaron, registraron cada centímetro de la casa. Obviamente no encontraron a nadie.

- Quizá es la pequeña María - dijo un policía en tono de burla.
- ¿María? - preguntó Raúl con seriedad.
- Si, la niña que murió en esta casa hace 60 años.

Los oficiales no dijeron más, solo se rieron de la cara pálida de Raúl al escuchar sobre la niña y se marcharon. Evidentemente esa noche el joven no logró pegar el ojo.

Al asomar la primera luz de la mañana, Raúl saltó de su cama y se dirigió a la hemeroteca para buscar algo al respecto de la propiedad. Lo que encontró le erizó la piel. Un periodico de 1940 en el que se informaba de la desaparición de la hija del entonces propietario del inmueble. Días después fue hallada en el ropero de una de las habitaciones del tercer piso. Jugando se había quedado encerrada. Todos se encontraban afuera buscandola en las calles, en los parques y en las afueras de la ciudad, nadie escuchó sus gritos desesperados por salir, se quedó sin aire y murió.

viernes, 19 de octubre de 2012

La nueva casa

Hace cinco meses nos mudamos a la nueva casa. Llevabamos tiempo buscando comprar una propiedad y encontramos una que además de bonita y espaciosa, estaba dentro de nuestro presupuesto.

Generalmente siento la energía del lugar y me doy cuenta si existen entidades o espiritus habitando algun lugar. En mi nueva casa no sentí absolutamente nada.

Por mucho tiempo la casa estuvo en paz, no había ruidos nocturnos, no había voces ni murmullos. Nada.

Hasta hace unas semanas, cuando comenzamos a escuchar una especie de golpe en el cuarto de los niños. Parecía como si alguien se hubiese golpeado fuertemente cayendose de la cama o contra la pared. No es posible culpar a los vecinos, ya que donde vivimos ahora, las casas estan separadas unas de otras por pasillos de dos metros a cada lado. Además, para nuestra suerte, las dos casas hacia la derecha y las dos casas hacia la izquierda estan deshabitadas.

Entonces ese ruido comenzó a ser más frecuente y sin importar si eran las 12 del día, cuando no hay nadie más en la casa mas que yo, o a las tres de la mañana cuando todos estamos dormidos, se escucha un golpe fuerte proveniente del cuarto de mis hijos.

Pero eso no es todo, el tercer escalon de arriba hacia abajo, tiene una especie de vacio, defecto de construcción, que hace que cada que alguien pisa ese escalon se escucha como un pequeño golpe hueco. A veces, sin explicación, se escucha claramente el golpe al escalón, como si alguien invisible subiera o bajara las escaleras.

Hace unas noches, el bebé estaba en la sala conmigo y con mi esposo, que terminabamos de ver una pelicula. Mi hijo mayor ya estaba dormido en su cuarto. Entonces ya a punto de irnos a dormir, escuchamos el llanto de un pequeño niño. De inmediato creí que era mi hijo, mi esposo también lo escuchó. Se oyó claramente que provenía desde la recamara de los niños. "¿El niño está llorando?" le pregunté a mi marido, el cual subió rapidamente las escaleras para asegurarse de que nuestro hijo estuviese bien.

Mi hijo estaba plácidamente dormido, sin señales de haber despertado ni mucho menos de haber llorado.

No hicimos mucho caso "quizá fue alguien afuera, quizá fueron los perros y confundimos el sonido, etc"

Mas tarde esa misma noche, ya en nuestra recamara, con la luz del pasillo encendido, la puerta de mi recamara cerrada y ya en la cama, escuchamos el ruido de cuando alguien gira el pestillo de la puerta y de pronto ésta se abrió deslizandose lentamente hasta quedar totalmente abierta.

Yo estaba aún despierta, por lo que cuando escuche el ruido miré hacia la puerta y vi que no había nadie, no era mi hijo, quien seguia dormido en su cama. Por la luz del pasillo habría visto su sombra si hubiese querido jugarnos una broma y abrir la puerta para despues correr, pero no habia nadie. La puerta se abrió sola.

¿Será que los fantasmas nos siguen a dondequiera que vamos?

martes, 28 de agosto de 2012

El juego de las 100 velas



El juego de las 100 velas se origina en Asia, no estoy segura si en japón. Se cree que este "juego" abre un portal al mundo de los muertos.

Se deben colocar 100 velas en un circulo en la oscuridad, los participantes deben sentarse junto a las velas y cada uno cuenta una historia de fantasmas. Por cada historia que cuenten, se va apagando una vela.

Al apagarse la última vela, se supone que el portal al más allá se abre y entonces los espíritus pueden atravesarlo y los participantes comienzan a experimentar eventos paranormales, ruidos, susurros, pasos, etc.

La explicación lógica sería el ambiente de tensión y miedo que se va creando con cada una de las historias, los participantes después de escuchar todas esas historias se llenan de sugestión y esa es la razón por la cual comienzan a experimentar lo que creen que es actividad paranormal.

Pero no puedo afirmar o negar algo que yo misma no he experimentado, por lo que los invito, si se atreven, a realizar este juego y compartir sus experiencias.

Yo lo haré en halloween próximo. Ya les contaré lo que suceda.

jueves, 12 de abril de 2012

La tierra se reajusta y reacomoda

Ultimamente hemos visto cuantos temblores se sucitan al rededor del mundo, incluso en lugares inusuales, como el temblor de ayer en la ciudad en donde vivo. Desde 1996 no se registraba un sismo en esta zona.

Un experto en la kabala me comentó algo que me pareció muy interesante. Cito textualmente:

La lluvia purifica y los temblores reajustan la tierra. Necesitamos llegar a fin de año purificados del todo, ya que en verdad el "fin del mundo" será todo esto que estamos viviendo de catástrofes, crisis económicas, divorcios, guerras etc.Y eso terminará a fin de año, empezaremos un nuevo ciclo llamado ERA con mejores opciones y renovados de muchas cosas. Sin embargo y lamentablemente no todos "estarán invitados" a este evento, solo aquellos que hayamos purificado todo nuestro ser mediante el acercamiento espiritual y lo que ellos te da, por ejemplo lo que nosotros tenemos como base y que hacemos: DAR, CEDER, COMPARTIR

¿Ustedes que opinan?

miércoles, 14 de marzo de 2012

Dejarlos ir...

Cuando perdemos a un ser querido, muchas veces nos negamos a dejarlos ir.

Ya sea que se hayan ido de manera violenta, por una enfermedad o después de haber vivido muchos años, los humanos tendemos a aferrarnos de las personas cercanas y cuando fallecen, sentimos que una parte de nosotros se muere también.

A mi me pasó con mis abuelos. Por mucho tiempo me negué a aceptar su partida y -egoistamente- no lograba dejarlos partir.

Cada que pensaba en ellos, cada que veía sus fotografías, cada fecha especial, lloraba por ellos, por su ausencia y por el dolor tan inmenso que sentía al no tenerlos más conmigo.

De alguna manera los tenía atrapados aqui conmigo, a veces sentía su presencia en mi casa, alcanzaba a olfatear el aroma de la loción de mi abuelita, el olor de mi abuelito, el aroma del te de limón que tanto les gustaba. Muchas veces me dijeron que tenía que dejarlos descansar en paz, pero yo no sabía como... o quizá, no quería hacerlo.

Hasta hace unos días, justamente cuando cumplí años. Mi esposo me dijo que tenía la premonición de que algo relacionado a mis abuelos, iba a suceder. Así que me preparé con un vaso con agua debajo de la cama y una gota de miel de abeja sobre mi tercer ojo. Todo esto, para tener una mejor percepción de la experiencia.

Lo que sucedió no puedo explicar si fue un sueño, pero se sintió muy real. Al rededor de las 2 de la mañana tuve un episodio muy extraño,  me encontraba en mi cama, ahí en la oscuridad recostada como cualquier otra noche, cuando sentí la presencia de mis abuelitos. Fue muy raro por que no los vi, pero los sentí. Y no los sentía en un sitio especifico de mi habitación, sino en todos lados, a mi izquierda, a mi derecha, enfrente de mi, arriba de mi.

No recuerdo con exactitud quien empezó a hablar, si ellos o yo.

Lo unico que recuerdo, de manera muy difusa, es que les pedí perdon. Les supliqué que me perdonaran por haberme alejado de ellos. Les dije que los extrañaba mucho, que me sentía muy culpable y que los quería mucho. Que habían sido parte muy importante de mi vida y que me lastimaba mucho pensar que los últimos años yo había estado tan lejos de ellos.

Entonces ellos me hablaron. No escuché sus voces, pero en mi mente, sabía lo que estaban diciendome. Me dijeron que me perdonaban, que ellos también me querían y que habían venido por última vez, por que era hora de hacer un cierre. Me dijeron que era hora de dejarlos ir para dar el siguiente paso espiritual para acercarse más a Dios.

Me dijeron que eso no significaba que iban a desaparecer, y que siempre que yo quisiera hablarles, ellos iban a escucharme. Y que siempre siempre iban a estar conmigo.

Sentí mucha paz, mucha energía en toda la habitación. Me sentí dichosa de escucharlos y de saber que estaban en paz.

Por último tuve la visión de mi abuelita regalandome un rosal. Me dijo que vaciara el vaso con agua que estaba debajo de mi cama en la maceta donde tenía plantadas las estacas de rosal.

Luego se despidieron y me reiteraron que siempre que hablara con ellos iban a escucharme.

Entonces sentí un hormigueo en todo mi cuerpo, como una ola de energía que me recorría todo el cuerpo... y entonces dejé de sentir la presencia de mis abuelos. Una sensación de vacío comenzó a estremecerme y sentí miedo.

Entonces me incorporé en la cama y presté atención a todos los ruidos nocturnos. No se por que sentía miedo. Pero entonces me volví a acostar y me quedé dormida.

Desde ese momento puedo pensar en ellos sin sentirme mal, puedo ver sus fotografías sin derramar lagrimas por ellos. He quedado en paz y he sido capaz de dejarlos ir para que den el siguiente paso, como ellos mismos lo dijeron.

Como dato curioso, llevaba más de un año plantando estacas de rosal sin tener exito. Al día siguiente de vivir esta experiencia regué la maceta de las estacas con el agua del vaso que me indicó mi abuelita y despues de dos semanas, las estacas comenzaron a enraizar y a salirles ramificaciones y hojas nuevas. Creo que mi abuelita me dejó un ultimo regalo: un par de rosales como los que a ella tanto le gustaban.

A partir de entonces, y gracias a esa experiencia, puedo decir con seguridad que me siento bendecida y muy feliz por todos los años que tuve a mis abuelos conmigo, en lugar de sentirme triste por que ya no están.

Escuchar de ellos mismos, que ya era hora de dejarlos ir para dar el siguiente paso, fue lo que me ayudó a hacer un cierre y por fin, estar en paz.

martes, 1 de noviembre de 2011

Alguien más aqui

Dicen que el día de brujas es el día en que las almas de los fallecidos vienen a este mundo a visitar los lugares y personas que amaban en vida. En la tradición mexicana, el día primero de noviembre, vienen las almas de los niños y el día dos, los fallecidos adultos.

Ayer fue halloween y creo que no estuve sola.
Desde hace tiempo he estado sintiendo la presencia de alguien más en mi casa. A veces se mueven las cosas de lugar, a veces durante la noche creo ver sombras caminando alrededor de mi cama. No tengo explicación para lo que veo.

Ayer mientras preparaba mi casa para la celebración de halloween, puse musica en mi habitación. Me gusta escuchar música mientras limpio la casa, así que puse el volumen alto. Terminé el segundo piso y proseguí a limpiar la parte de abajo. De pronto mientras estaba abajo, escuché que el volumen de mi música comenzaba a bajarse lentamente hasta quedar a un nivel casi inaudible. Me quedé pensando un momento que hacer, pensé que quizá había sido una falla en el sistema de audio, o que se había ido la luz, o algo así. Entonces subí  y me di cuenta de que no había ninguna falla, el volumen estaba abajo sin ninguna logica.

Lo subí manualmente y entoces volví al primer piso a seguir limpiando. De pronto escuché que el volumen se bajaba de nuevo. Estaba sola en la casa, así que se me ocurrió gritar

"¿Puedes subir un poco el volumen? No escucho nada"

Acto seguido, el volumen subió de nuevo. ¿Por que grité eso? No se, solo se me ocurrió, pero funcionó.

Solo grité "GRACIAS" a quien quiera que haya estado jugando con mi sistema de sonido.