miércoles, 11 de noviembre de 2009

La niña que jugaba conmigo

Yo creo que los fantasmas existen. Hace algunos días una amiga me decía que creer en fantasmas era como que admitir que Dios y todas las demás cosas así, existen. Yo no sé, pero los fantasmas sí son neta.

En múltiples ocasiones he tenido algunos encuentros extraños con cosas que quién sabe qué son. Todo comenzó cuando tenía aproximadamente un año y medio. Lógicamente yo no recuerdo nada de lo que les contaré, pero las demás personas que ya eran adultos sí. Cuando mi papá me contó lo que pasó, le pregunté a mi mamá, a amigos de ellos y a la señora que en aquellos tiempos me cuidaba. A continuación lo que me dijeron que pasó según pude enlazar sus testimonios.

Era 1988, y mis papás decidieron rentar una casa cerca de Av. Industrias, quien viva en San Luis Potosí ubicará fácilmente la avenida. En ese entonces era una zona muy lejana al centro. Se encontraba la casa por donde está Malla Soldada.

Mis papás tenían que trabajar y contrataron a niñeras para que me cuidaran durante el día. Y ahí comenzó el problema, ninguna duraba más que un par de días. Ellas le comentaban a mi mamá (quien siempre ha sido muy escéptica) que les escondían las cosas y a veces les hablaban y no había nadie más que yo.  Muchas niñeras pasaron diciendo lo mismo, mi papá (que es lo contrario a mi madre) siempre les creyó y esto los llevó a discutir sobre el tema terminando mi papá durmiendo en el sofá.

Él dice que cuando estaba ahí acostado de frente le quedaban las dos ventanas de la sala y vio pasar una luz muy fuerte así que se asomó para ver si era algún automóvil pero cuando salió en la calle no había nada, ni rastro de que alguien anduviera por ahí. Corrió a avisarle a mi mamá que creyó que era un pretexto para no dormir en el sofá.  Lo volvió a correr y cuando iba rumbo a la sala escuchó que yo estaba "hablando" en mi cuarto. Fue y vio como yo estaba "platicando" con alguien. Me sacó de la cuna y dice que yo le señalaba con el dedo la calle, quién sabe por qué me tomó de la mano y dejó que lo llevara a donde yo quería ir (siempre señalando un punto). Él dice que caminé y caminé jalandolo y de repente llegamos a un punto (en medio de la calle) donde me quede muy seria y volteé a ver al rededor y él se asustó porque sintió algo raro y me llevó a una iglesia que estaba cerca.

Por esos días conocieron a Doña Ramona, quien era una mujer que iba mucho a la iglesia y ese tipo de cosas. Mi mamá empatizó con ella porque pensaba que ella no se andaría con invenciones de fantasmas. El primer día que Mamá Ramona estuvo en la casa, según  me dijo ella, se puso a ver la televisión y yo estaba sentada en el piso jugando con unos cubos. Entonces tomó un vaso de agua y vio correr a una niña, pero pensó que era su imaginación, unos segundos después escuchó una voz que le hablaba "Ven, ven,  la niña.. la niña"  Se asustó mucho y me tomó para irnos a su casa. Al llegar mis papás se asustaron de que no había nadie así que fueron a la casa de Mamá Ramona y allá me encontraron, ella les contó lo ocurrido y acordaron que de ahí en adelante ella me cuidaría en su casa.

Entonces mi mamá medio creyó el asunto y comenzó a preguntar a los vecinos. Lo que averiguaron fue que el terreno en donde vivíamos era de un señor que era trailero. En aquél terreno vivía una familia en una casa de lámina y cartón. Tenían una niña de más o menos 11 años y varios hijos más. Un día el señor llegó borracho con el trailer y la niña iba cruzando la calle para llegar a su casa. Atropelló a la niña y cuando se bajó a ver, se dio cuenta que la niña seguía viva, así que se subió al trailer y la remató. Dicen que en todas las casas que estaban en esa zona había testimonios de personas que vieron o escucharon o sintieron la presencia de aquella niña.

Poco tiempo después nos cambiamos de casa. Como siempre uno no sabe qué tan de cierto hay en las cosas de este tipo, menos aún si no las recordamos, pero el que varias personas concuerden en un mismo hecho me da cierta seguridad de que algo extraño pasaba en esa casa.

Aporte hecho por: Gaby

1 comentario:

alexacrow dijo...

Que feo... siempre el espíritu de un niño es inquietante, solo pensar que tal vez no se han dado cuenta de que murieron, o que un suceso terrible les arrancó la vida, me da escalofríos.

Gracias por tu aportación Weya :D