jueves, 30 de septiembre de 2010

Horror a medio día

Esta es una historia que escuché de una amiga que vive en San Luis Potosí. Antes de mudarse a su actual departamento vivía cerca del cementerio "Valle de los Cedros".  Ella lo cuenta con mucho terror en sus ojos. Dice que aún le parece irreal.

En una ocasión iba camino a "Las Vias" un domingo cerca del medio día, caminando cerca del cementerio. De pronto algo llamó su atención. Estacionado afuera del cementerio, del lado por el que ella iba a pasar, a lo lejos vio un coche antiguo. Algo parecido a la siguiente imagen.



Le llamó la antención pues aunque no es raro encontrarse este tipo de vehiculos en la ciudad, vio en su interior algo muy extraño.

Sentada al volante, estaba una mujer con la piel muy blanca y el peinado como de muñeca antigua, con unos rulos rubios muy definidos y la boca pintada de color rojo muy brillante y un sombrero en la cabeza, era como un disfraz de alguien vestido como en los años 40.

Comenzó a sospechar que algo no andaba bien, pero siguió caminando. Mientras más se acercaba al vehículo, más se le erizaba la piel. De algun modo estaba sintiendo mucho miedo por algo que ni siquiera estaba cerca y que ni siquiera había visto bien.

Al irse acercando vio con más claridad a una mujer muy palida, con peinado antiguo como de muñeca. La mujer seguía a mi amiga con la mirada.

Ella sintió mucho miedo sobre todo cuando notó que la cabeza estaba más hacia adelante que su cuello, como si le hubiesen cortado la cabeza y estuviese acomodada más hacia adelante, y se veía mal, irreal, bizarra.

Entonces al notar esto, dice que iba convenciendose a si misma de no voltear la mirada al pasar al lado del coche, era como si fuese dandose una orden mental a ella misma para que la curiosidad no la traicionara, incluso miraba su reloj para distraerse y fue como se dio cuenta de que eran las doce del día exactamente. Pero lamentablemente no pudo controlarse y al pasar justo por un lado del coché volteó para ver que era eso.

Lo que vio fue espantoso. La mujer la miraba fijamente y su cabeza efectivamente se encontraba fuera de su lugar, más adelante que el cuello, y cuando mi amiga volteó a verla, este horripilante espectro o lo que sea que fuere, le hizo una mueca. No fue una sonrisa, ni tampoco fue una expresion de dolor o enojo, solo una mueca extraña, como para que ella se diera cuenta de que no estaba imaginando nada, como para que ese momento quedase grabado en su memoria para siempre. Y así fue.

Nunca nadie vio ese carro antes, ningun vecino, ni nadie de su familia lo vio ni antes ni despues de ese día, solo ella que desafortunadamente se encontraba pasando por ese lugar ese día y a esa precisa hora.

Poco tiempo despues se cambió de casa, pero nunca se le va a olvidar ese episodio tan macabro que vivió.

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